Explotación animal, la vergüenza callada

Explotación animal, la vergüenza callada

En estos momentos millones de animales viven, o mejor dicho subsisten, en condiciones de hacinamiento, mutilados, con los ritmos naturales alterados, inflados a hormonas, y todo porque la industria y las grandes corporaciones mundiales nos han dirigido como a ovejas hacia una alimentación insana basada en la proteína animal.

Además no estamos dispuestos a dedicar ni 30 segundos a pensar  como es posible que una docena de huevos cuesten 99 céntimos.

Y todo porque, por mucho que veamos y oigamos y leamos, llegamos al supermercado explotador y sólo nos fijamos en los 99 céntimos.

Lo que anteriormente conocíamos como granjas con felices animales corriendo por el campo, hoy en día es remplazado por grandes y frías edificaciones, repletas de celdas, jaulas, establos y otros instrumentos de explotación intensiva. Miles de  animales son encerrados en estos sucios lugares en donde nunca podrán vivir vidas naturales, sentir el sol en sus espaldas o respirar aire fresco sino hasta el día que son llevados al matadero.

Los animales de la industria agropecuaria son sometidos a rutinarios procedimientos de tortura como mutilaciones, manipulación genética, alimentación a base de drogas, transportes hacinados y finalmente muertes dolorosas y violentas en los mataderos. Sin embargo estos animales no son menos inteligentes o menos capaces de sentir dolor que perros, gatos y nosotros mismos.
Todo esto se debe a que la industria agropecuaria moderna busca la máxima ganancia posible minimizando los costos al máximo.  Lo que se traduce en que vacas, terneros, cerdos, gallinas, pavos, conejos y otros animales sean apilados en pequeñas jaulas, sucios establos con tan pequeño espacio que  no pueden ni darse la vuelta o recostarse cómodamente.  Se les priva de ejercicio para que la energía de sus cuerpos  sea únicamente utilizada para producir, carne animal, huevos o leche para el consumo de los humanos.

Cuando han crecido lo suficiente, los animales criados para ser comidos son amontonados en camiones y transportados por muchos kilómetros sin agua o alimento. A Los que logran sobrevivir a esta horrorosa jornada se les cortaran las gargantas, muchas veces aun estando totalmente conscientes.  Muchos siguen  conscientes cuando se les pone en los tanques de agua hirviendo para eliminar las plumas o remover el pelo o inclusive cuando se les remueve la piel y son desmembrados.

¿Se le revuelven las tripas? No es para menos, pero podemos evitar todo esto, podemos reconducir la situación.

Día a día crecen más las industrias que  explotan a los animales, esto hace que sean necesarias nuevas estrategias para producir más a menor precio pues la demanda se incrementa y así mismo se incrementa la competencia entre estas industrias. Los perjudicados son siempre los animales, ya que estas estrategias no son para un mejor mantenimiento de sus vidas, sino para un mejor aprovechamiento de sus cuerpos.

Además de los animales los que salimos perjudicados somos nosotros los humanos. No podemos olvidar que no es lo mismo comer carne de un animal alimentado a base de alimentos naturales, con un código genético inalterado, sin hormonas añadidas, que comer carne de un animal engordado a base de hormonas en dos meses. Esto es de sentido común.

A continuación se muestran las principales técnicas usadas con animales que encontramos en el mercado:

  • Pollos: están listos para salir al mercado a las 6 o 7 semanas de vida a base de piensos compuestos y hormonas.
  •  Ocas: para la elaboración del foie gras, se les provocara una enfermedad en el higado. Se les ceba con un tubo hasta el estómago hasta que se les provoca la hinchazón del hígado.
  • Gallinas ponedoras: nunca verán la luz del día y nunca disfrutarán de la oscuridad. Se les altera el ritmo diario exponiéndolas a horas de luz y sólo unos minutos de oscuridad para repetir el ciclo y que pongan un mayor número de huevos, se les corta el pico, viven amontonadas en las jaulas…
  • Vacas lecheras: preñadas cada año para que no dejen de dar leche. Normalmente mueren al cuarto año o son sacrificadas para obtener carne de baja calidad destinada a la fabricación de hamburguesas y otros derivados.
  • Terneros: privados de la leche materna, preparados para el matadero.
  • Cerdos: máquinas de producir carne. Viven sin salir al exterior cebados sin control para conseguir el mayor peso en el menor tiempo.

La alternativa a todo esto es clara, la ganadería sostenible, la ganadería ecológica. Desde luego que los precios son mayores y  no todos pueden permtirse alimentarse a base de carne de ganadería ecológica, eso es verdad. Pero también es verdad que la mayoría de nosotros no sabemos si podemos o no, ni cuanto cuesta alimentarse de esta manera.

Existe otra alternativa que es el veganismo pero este tema será objeto de otro capítulo.

Existen alternativas que nos permitirán a muchos sustituir totalmente y a otros parcialmente, el consumo de proteina animal de explotación intensiva por el consumo de ganadería sostenible. Ganaremos en salud y a la larga en riqueza, e inmediatamente ganaremos en lo más importante, Dignidad.