La moda que no se derrumba , eldiario.es

La moda que no se derrumba , eldiario.es

Fue el 24 de abril de 2013 cuando el edificio Rana Plaza, que albergaba decenas de talleres textiles que producían para famosas marcas de ropa, se derrumbó en Dacca, la capital de Bangladesh. El suceso dejó 1.134 muertos, más de 2.000 heridos y un debate casi inédito sobre las condiciones en las que se produce buena parte de la ropa que consume el mundo. Un año después, el suceso ha servido para dar el empujón a decenas de proyectos que trabajan en otra forma de hacer moda y que ven como cada vez son más las personas que buscan consumir prendas sostenibles.

“El mercado está muy pervertido por las grandes cadenas, nos parece normal pagar cinco o diez euros por una prenda, sin cuestionarnos nada más. La fast fashion no es que pague mal, es que no paga lo que cuesta hacer la ropa. Buscamos un cambio de paradigma, no solo reconocer que pasa algo, sino que las cosas se hagan bien en todas las etapas de la producción. Ya hay alternativas y la gente las está demandando, aunque aún hay mucha dificultad para encontrar los canales adecuados de distribución, para llegar a la gente y para que estos proyectos sean sostenibles y puedan reinvertir beneficios en más colecciones”, diagnostica Gema Gómez, presidenta de Slow Fashion Spain, una iniciativa que surgió en España en 2011 para sumarse al movimiento internacional que ya bullía en otras partes del mundo.

Precisamente para facilitar la conexión entre consumidores y productores, Rosa Bernier y Mónica Melero acaban de crear Moves To Slow Fashion, una plataforma online que reúne decenas de marcas (entre ellas, la suya) que elaboran ropa de forma sostenible. La página permite comprar online y hacer búsquedas por marca o por el tipo de prenda o accesorio que se quiera comprar. Quieren potenciar también el reciclado de ropa y por eso han puesto en marcha un servicio de recogida a domiclio para darle una segunda oportunidad a las prendas.

Tanto Rosa como Mónica trabajaron en el sector de la moda durante años y fueron sus viajes a Asia lo que las movió a iniciar este proyecto: “No nos gustaba lo que veíamos y pensamos que teníamos que hacer algo para cambiarlo. Nos sentamos a pensar y vimos que en países como EEUU o Gran Bretaña el mercado de la moda sostenible era muy grande y que en España apenas estaba despegando porque el cliente no podía acceder a ello con facilidad. Por eso queremos facilitar al usuario el contacto con marcas que trabajan con criterios éticos, ecológicos o de proximidad y que al mismo tiempo están haciendo un tipo de moda que puede llegar al gran público”, dice Rosa Bernier.

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