Tijeras al sol

Tijeras al sol

Camuflada entre la brumosa información de los medios de comunicación, me encontré con una noticia que descubre el tratamiento que el Gobierno Español quiere dar a la producción energética doméstica y de autoconsumo; el artículo señala que el gobierno prepara un Decreto de autoconsumo, donde se incluye un denominado “peaje de respaldo” que afecta la tarifa de quienes han implantado este tipo de generadores eléctricos.

Este peaje, consiste en el pago que efectúa el  propietario del generador virtual que se encuentre conectado al sistema eléctrico común, siendo obligado a pagar por la generación de energía en un domicilio, es decir, si bien los usuarios generan su propia electricidad también están conectados a la infraestructura pública energética y también pueden llegar a “devolver a la red” la electricidad que les sobra y es precisamente en este punto de la conexión donde el Gobierno pretende aplicar esta nueva tasa.

En palabras del diario español, el peaje hará de la tarifa eléctrica un 27% más cara que si se opta por consumir la de las compañías eléctricas tradicionales.

Según la información publicada en el diario El País, la redacción del texto reserva al Gobierno la capacidad de subir o bajar la cuantía de este peaje dependiendo de cómo vaya la implantación de estos modelos de autogeneración eléctrica.

Así pues, mientras en 2007 se impulsaba la instalación de auto-generadores eléctricos entre otras razones, para cumplir con los compromisos asumidos por el Estado Español en el tratado de Kioto, implementando diversas medidas para aliviar la carga presupuestal de dichos generadores virtuales, ahora se le da tratamiento recaudatorio afectando a los cerca de 30.000 particulares que suscribieron acuerdos financieros para la instalación de este tipo de generadores eléctricos.

Producir su propia electricidad con paneles solares o molinillos se había convertido en una alternativa de ahorro muy interesante para personas físicas, comerciantes y pequeños empresarios, incluso se ha desarrollado un pequeño mercado de autoconsumo instantáneo, amparado por un decreto de 2011, en el que se han integrado sobre todo industrias y comercios, que conseguían reducir sus facturas energéticas y mejorar su competitividad.

Bajo el mandato del borrador presentado por el gobierno español, cuando se apruebe el decreto de autoconsumo tienen dos meses para inscribirse en un registro oficial y comenzar a pagar estos peajes. En caso contrario, se enfrentan al corte de suministro o a sanciones que llegan a los 30 millones.

Para muchos es un engaño por parte del Gobierno ya que muchos particulares invirtieron en paneles solares animados por el real decreto 661/2007 que establecía un sistema de primas por la emisión de energía para compensar los grandes desembolsos que acarreaba la adquisición de instalaciones fotovoltaicas.

Posteriormente el primer recorte llegó en 2010. Mediante otro decreto, el 1565/10, se limitó la retribución de las instalaciones a 25 años. Antes se podían percibir las primas durante toda la vida útil de la instalación. En ese mismo año, el real decreto ley 14/10 reduce también el número de horas de emisión de energía con derecho a subvención.

En 2012, la Ley 15/2012 estableció un nuevo impuesto del 7% sobre la generación de electricidad. En 2013, el real decreto 2/2013 congela la actualización del IPC.

Por ello, según estimaciones de tres asociaciones del sector, Unas 30.000 familias que apostaron decididamente por este tipo de energía, están al borde de la quiebra; así pues de las 59.835 instalaciones que hay en España, 34.000 pertenecen a personas físicas, según datos de la Asociación Nacional de Productores e Inversores de Energías Renovables (Anpier).

Como si fuera poco el borrador presentado por el Gobierno, ni siquiera regula la venta de excedentes energéticos, esto es, que se pueda vender o intercambiar la energía que no se utilice o consuma; de hecho, según la información del diario, el texto únicamente especifica que las cesiones de energía eléctrica a la red pública “no podrán llevar aparejada contraprestación económica”, sin siquiera contemplar la modalidad conocida como balance neto, consistente en aportar energía sobrante a la red para luego recuperarla cuando se necesite en la misma cantidad.